Mayo 21, 2020

(Exclusivo) “No tenemos personal para ir a verificar los muertos que se reportan a diario”, desde Requena

Desde Requena, en Loreto, la descarnada situación cotidiana que afronta el personal del Centro de Salud que hoy reportó a sus dos últimos médicos como portadores del COVID-19. "Nos quedamos sin médicos", dice el encargado del lugar, Aliardo Solsol, también con coronavirus.

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(Exclusivo) “No tenemos personal para ir a verificar los muertos que se reportan a diario”, desde Requena

La gente prefiere morir en sus casas. Sabe que acá nos falta manos. Aliardo Solsol relata una crítica realidad con una calma que asombra. Responde desde Requena, en la región Loreto, y es descarnadamente honesto en su condición de encargado del Centro de Salud. Hasta hace diez días la pandemia apenas tenía casos registrados en la provincia, pero todo cambió en semana y media. Hoy, los dos últimos médicos que quedaban en el lugar fueron sometidos a una prueba de descarte y arrojaron positivo para COVID-19.

“Nos quedamos sin médicos, teníamos cinco. Ahora los cinco están con COVID-19, prácticamente estamos cerrando el establecimiento. Tengo más del 60% del personal infectado, incluso yo”, revela a Sucesos.

“La verdad, no sé qué voy a hacer sin médicos”, se pregunta.

La demanda que se tuvo hace unos días motivó que muchos de los médicos, aún con el virus, tuvieran que seguir laborando “hasta donde podían y se lo permitía la salud”, narra Solsol. Todos los médicos están siguiendo el tratamiento en la misma ciudad. No han sido evacuados.

El Centro de Salud tiene 26 camas para internamiento. Para el tratamiento de casos COVID-19 se creó un ambiente con 30 camas. “Máximo llegamos atender a 10, hoy tenemos una sola persona. Tuvimos hasta dos gestantes con el virus. Pero la gran mayoría de personas prefiere morir en su casa”, señala Solsol.

Seis ataúdes diarios
Hablar de cifras reales, contagiados y muertos por la pandemia en Requena obliga a tomar diversas fuentes de referencia. Oficialmente han logrado registrar 20 muertos por COVID-19 y casi 100 casos positivos. Si esa fuera la estadística real, la única funeraria que hoy labora en la provincia no tendría la actual demanda de 5 a 6 ataúdes diarios.

R Funeraria, de don René Sepúlveda, es la única empresa operativa en la ciudad para el servicio funerario. Cuando empezó la crisis recibía el pedido de dos a tres ataúdes diarios. Hoy la cifra se duplicó. 

“No tenemos personal para ir a verificar los muertos que se reportan a diario. Ya no vamos a las casas. A los familiares les decimos que tomen una foto del cadáver y envíen copia de DNI. Nosotros nos encargamos de hacer su certificado de defunción”, comenta Solsol y agrega con el convencimiento de sus años de trabajo en la zona “estoy seguro de que el 99% de esos muertos ha sido por COVID-19. Son personas de la tercera edad, de 70 años para arriba”.

“Unas 60 a 70 personas debe haber fallecido por COVID-19 en Requena”, agrega. Y pone un ejemplo: solo hasta el mediodía de hoy han recibido el reporte de tres fallecimientos en la provincia.

Las fosas, las bolsas, los nichos
El primer protocolo que se estableció para enterrar a las víctimas de COVID-19 fue el entierro en un terreno lejano de la ciudad dispuesto por la municipalidad local. Pero nadie quiso asumir el trabajo de verificar los entierros. Una nueva directiva llegó desde DIRESA para permitir la inhumación en nichos comunes. 

“Cuando una persona fallece, dejamos que esté en el lugar unas seis horas, a nosotros nos comunicaron que el virus dura en el cuerpo unas cuatro horas. De allí acude un grupo de jóvenes que hemos capacitado con sus Equipos de Protección Personal, bañan el cadáver con agua e hipoclorito de sodio y lo ponen en unas bolsas comunes, de esos que se usan para la basura, luego se usan cintas de embalaje para sellar. Se pone el cuerpo en el ataúd y se entrega a los familiares. Hoy se entierran en nichos convencionales”, relata Solsol.

Requena, a cinco horas de Iquitos por vía fluvial, no existe carretera, reporta todas las carencias históricas de una provincia olvidada de la Selva. Precaria infraestructura, falta de: equipos, medicamentos e insumos básicos como el oxígeno, tan necesario para enfrentar la pandemia.

“Fueron diez días duros, no es que haya pasado la crisis, sino que la gente ahora se queda en casa, prefiere morir allí, saben que nos hemos quedado sin personal. Tampoco tenemos personal para atender otras sintomatologías”, revela Solsol.

El Centro de Salud en el que labora es de categoría 1-4, con camas de internamiento, es el centro de referencia de 33 establecimientos de salud y 4 microredes en toda la provincia. Depende de la Dirección Regional de Salud de Loreto (DIRESA).

Con un presupuesto mensual de S/ 7 000, para gastos operativos, nunca recibe el total del dinero asignado. “Para DIRESA el año tiene 8 a 9 meses, nunca termina de abonar las mensualidades de los doce meses y nos quedamos sin recibir lo que nos corresponde”, relata Solsol.

Para una provincia de 70 mil habitantes, con un casco urbano de unas 45 mil personas, el centro de salud cuenta con 5 médicos, 7 obstetras, 6 enfermeros y personal administrativo.

Aliardo Solsol, cirujano dentista, ha asumido la responsabilidad de encargarse de la gerencia; el gerente titular hace dos semanas está con COVID-19, de descanso en casa. Como fue director del Centro de Salud hace un tiempo aceptó el desafío. 

¿Y cómo llegó el virus?
Solsol asegura que la provincia fue muy estricta en el aislamiento social, pero su geografía fue un factor en contra. “No tenemos un solo río grande por el que sale e ingresa la gente. Son muchos ramales en toda la provincia”, explica.

“Tengo la teoría que el contagio ha venido por nuestros comerciantes de plátano y pescado, que valiéndose de sus embarcaciones (peque peque) evadían el control y se iban hasta Iquitos y traían los plátanos y pescados”, comenta.

Emilio San Martín, con su capital Tamanco, es uno de los diez distritos de la provincia de Requena. Es el lugar donde más se comercializa los plátanos. El flujo socio comercial con Iquitos es permanente.

“Ahora es el distrito donde existe el mayor número de casos COVID-19 en la provincia”, precisa. 

Solsol indica que a estas alturas establecer “un cerco epidemiológico es difícil porque las muertes están regadas en todo Requena”.

Para Solsol hasta las pruebas rápidas para detectar el virus solo son validas para confirmar casos graves. “Nunca hemos hecho pruebas moleculares, no llegan por acá, solo pruebas rápidas”, indica. El Centro de Salud tampoco cuenta con una Unidad de Cuidados Intensivos, el máximo nivel de atención para los casos críticos es la asistencia con oxígeno. Aunque los balones tampoco sobran. Disponen máximo de unos 15 que duran en esta crisis menos de seis días.

Los lotes de pruebas rápidas tampoco han abundado. Primero recibieron 90 unidades, luego 200, 50 y hoy 90. “No alcanza para hacer un barrido en toda la provincia”, comenta Solsol.

También han carecido del suficiente stock de medicinas para enfrentar la pandemia. Medicamentos como paracetamol y azitromicina son escasos y gracias al apoyo del vicariato de la provincia, con el obispo Juan Tomás Oliver, se han logrado conseguir algunos lotes que se están entregando a los pacientes más vulnerables.

Y como si todos los dramas fueran todavía escasos, Solsol refiere que el Centro de Salud terminó asumiendo todo el peso de atención de la provincia desde que cerró el Centro de Atención Primaria II de EsSalud. Hace una semana las 14 personas que laboran allí fueron sometidas a una prueba rápida, nueve arrojaron positivo. Ahora solo queda un químico dando un servicio limitado. No hay atención para asegurados.


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