Vacunas COVID-19: un engaño más sí importa

Lo ocurrido con la adquisición de vacunas contra la COVID-19 es un escándalo descomunal y constituye otro atentado más contra la salud de 30 millones de personas. No se trata de una simple negligencia, sino un descuido monumental con responsables que tienen nombre propio. Es inconcebible que durante meses el gobierno haya venido engañando a los peruanos con la falsa versión de que la vacuna llegará pronto, cuando no se habían cumplido con los pasos necesarios para suscribir los convenios correspondientes.

Si no fuera por la publicación de The Economist, la mala noticia habría permanecido oculta y los peruanos viviríamos creyendo en las palabras del desaforado Martín Vizcarra, quien desde el mes de agosto aseguraba que la vacuna llegaría al Perú antes de fin de año; luego, se rectificó y anunció que esta llegaría el primer trimestre del 2021. Resulta, pues, que ni uno ni lo otro es verdad. No tendremos vacuna hasta fines del próximo año, en el mejor de los casos. El expresidente engañó otra vez a los incautos peruanos.

Si la mentira sobre la vacunación de por sí es indignante, resulta doblemente ofensivo para la ciudadanía que las autoridades responsables y algunos convenidos adláteres pretendan excusar este despropósito con la reciente crisis política. Tamaño cinismo es inadmisible; es una burla a la inteligencia de los peruanos.

Todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela, tienen un cronograma establecido para obtener sus lotes de vacuna, mientras que el Perú permanece en la nebulosa, aguardando con creciente temor la posibilidad de una segunda ola de la pandemia por COVID-19.

Si la mentira sobre la vacunación de por sí es indignante, resulta doblemente ofensivo para la ciudadanía que las autoridades responsables y algunos convenidos adláteres pretendan excusar este despropósito con la reciente crisis política. Tamaño cinismo es inadmisible; es una burla a la inteligencia de los peruanos. La verdad es que desde julio pasado hay una situación complicada para el Perú en ese tema, como lo ha revelado Jaime Reusche, miembro del Comando Vacuna.

Este es solo un reflejo más del pésimo manejo de la pandemia en el Perú, basado en mentiras y estrategias erradas por las que tendrán que responder las autoridades de salud y el propio Vizcarra quien, para salvar el pellejo, pretende echar la culpa a los gobiernos anteriores.

Los gobiernos anteriores no tuvieron responsabilidad alguna en el uso inexplicable de las pruebas rápidas que impidió la detección temprana de los casos positivos, lo cual causó la muerte de cientos de personas. Tampoco tuvieron que ver con la inacción para dotar oxígeno a las regiones más afectadas por la pandemia y menos en la compra de las vacunas anticovid.

Es obvio, que el control de la pandemia en el Perú tardará mucho más que en los países vecinos que ya tienen la vacuna. Y lo que es peor, el coronavirus seguirá causando muchas muertes más por la irresponsabilidad de las autoridades que parecen despreciar la vida de los peruanos. Eso es inaceptable. ¿O es que pretenden otra vez encerrar a todos con una larguísima cuarentena con objetivos electorales?

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