Perú: pandemia y elecciones

Pese a que algunos tardaron en darse por notificados, y que determinados medios de comunicación convierten “noticias” en campañas políticas (en secciones negadas a esa prerrogativa), el Perú ya fue puesto en modo preelectoral, sin necesidad de convocatoria oficial, y en pleno combate contra el covid-19, con estado de emergencia nacional y todo.

Las evidencias aparecieron con la difusión de un video de Elmer Cáceres Llica, actual gobernador regional de Arequipa, el 22 de mayo, y unas pintas en Cusco, Puno e Ica, con el lema: “Llica presidente 2021”. Días después, en redes sociales, en Lima, empezó a vocearse la posible candidatura del empresario minero Roque Benavides, con un bien organizado “rumor”.

Dicho rumor tuvo como antesala la noticia del “caso Swing”, que en forma automática ganó un inusual interés y seguimiento mediático, dejando traslucir su verdadero trasfondo al repetirse una y otra vez la foto de Richard Cisneros con el entonces candidato vicepresidencial, Martín Vizcarra, deslizando de manera oblícua la idea de un “hilo conductor” hacía el ahora presidente.

Luego, la candidatura del empresario minero fue invocada en dos notas de sello fujimontesinista, en “El Montonero”, 07 y 19 de junio, respectivamente, en los que es posible constatar que la argumentación corresponde al mismo guión que otros repiten por la prensa y redes sociales.

Por otro lado, en el Congreso de la República, donde se escamotea la culminación de las reformas que el pueblo aprobó mediante referéndum el 2018, casi todas las agrupaciones políticas siembran populismo para cosechar votos en las próximas elecciones generales.

Ahora, si bien es bastante probable que la candidatura de Cáceres, repudiado en su región, no pase de ser un acto de “presión” hacia candidatos afines a su “línea” política, la de Roque Benavides, sobrino de Víctor Raúl Haya de la Torre, se las trae. No olvidemos que a él se le adjudica haber financiado también la candidatura del difunto líder aprista, Alan García, que en paz descanse.

Bajo el lema “La economía primero”, Benavides sugiere una alianza (Sector privado, Iglesia Católica y Fuerzas Armadas), que funcionó en el pasado y de la cual los conservadores echaron mano más de una vez para imponer sus ambiciones y objetivos de manera antidemocrática.

Obviamente, según sus corifeos, la candidatura de Roque Benavides –con nombre propio y todos sus intereses a cuestas–, resulta “necesaria” para enfrentar “el colectivismo” y “el populismo” de “los comunistas”, porque, según ellos, estamos frente a una “terrible lucha ideológica”.

Pero, en medio de esta pandemia los peruanos que más la sufren han constatado las carencias de un Estado, cuyos ministros de Economía de las últimas décadas fueron impuestos por la CONFIEP; cuestión a la que Martín Vizcarra le puso freno, aunque, hay que admitirlo, aún puede hacer algo más y mejor.

Y también han podido desenmascarar a empresarios que, frente al combate al covid-19, buscan culpar de todo a Vizcarra, incluso del sabotaje que viene de parte de la burocracia –herencia dejada por los gobiernos corruptos–; y, en el colmo del cinismo, aducen que todo habría sido mejor si los hubieran llamado.

Frente a esto último, cabe preguntarse: ¿No pertenecen al sector privado los bancos, las empresas que brindan servicios de telefonía, suministro de energía eléctrica, industria farmacopea, boticas, clínicas, laboratorios, plantas de oxígeno monopólicas, fabricantes de comida chatarra que quieren eliminar los octógonos, administradores inescrupulosos de colegios privados, supermercados que se enriquecen con sus proveedores y los “pasean” para pagarles, y –en medio de un largo etcétera–, administradores de AFP que, con tal de hacerse millonarios, tiraron por la borda el destino del mercado de capitales?

Ni todos los periodistas y medios de prensa que logre reclutar don Roque, podrán desvirtuar esta cruda y dura realidad para la gran mayoría de peruanos: ¡Hay que cortar de raíz las prácticas mercantilistas en el sector privado!

No cabe duda tampoco, que, a diferencia de procesos anteriores, las próximas elecciones generales serán atípicas porque es la primera vez que un tema de salud pública influirá grandemente en los resultados, y los postulantes no podrán movilizar a sus parciales, trasladando la confrontación a otros escenarios, como los medios de comunicación y redes sociales, principalmente.

Perdón! El cabo suelto: Si el presidente Vizcarra no será candidato, ¿por qué don Roque y sus socios necesitan convertirlo –como sea– en la “piñata” durante el tiempo que resta para las elecciones? Pues, por un simple motivo: no podrá ser candidato; pero, quien obtenga el endose de sus votos podría ser el ganador.

Frente a este panorama, será difícil esperar –conociendo a nuestros políticos y empresarios mercantilistas–, que el desempeño de los candidatos obedezca a normas éticas; pero, resulta crucial, mínimanete, prender las alertas ciudadanas de defensa del derecho a la información veraz y objetiva.

Por ejemplo, si los lanzadores de la candidatura de don Roque se atreven a decir: En ese contexto, mal haríamos en iniciar (ahora mismo, cuando ya están en campaña –modo “deshojando margaritas”–), el cronograma electoral este año”, queda claro que continuarán, hasta el mismo día de las elecciones, con el desarrollo de su estrategia central, bajo la consigna: “¡Qué horror este Vizcarra!”

(*) Periodista colegiado. Registro CPP N° 1288

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