Perú Libre y la libertad de expresión

El Plan de Gobierno de Perú Libre más parece un manifiesto del general Juan Velasco Alvarado allá por 1968, cuando dio el golpe de Estado contra Fernando Belaunde, o las arengas del camionero Nicolás Maduro, o de Evo Morales, o de Fidel Castro.

El plan de marras fue elaborado por Vladimir Cerrón Rojas, condenado a 4 años y 8 meses de prisión efectiva por el delito Contra la Administración Pública, en la modalidad de negociación incompatible en agravio del Estado Peruano y ratificado por la Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Junín y que Pedro Castillo niega, al señalar que “Vladimir Cerrón no es un sentenciado por delito de corrupción”.

Sería bueno que los peruanos lean el mamotreto que aparece en el portal web del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y que el diario Expreso lo publicará en su integridad.

Entre las perlas encontradas, aparece literalmente “…el Estado peruano debe proceder a la nacionalización del yacimiento en cuestión de los sectores mineros, gasíferos, petroleros, hidroenergéticos, comunicaciones, entre otros. En algunos casos solamente debe recurrirse a la nacionalización y no la estatización, indemnizando al privado lo invertido y administrando el total de las utilidades generadas”. Más claro, imposible.

En el capítulo VI, hablan de los “Medios de Comunicación” y prevén conculcar la libertad de prensa. Desconociendo legislación y jurisprudencia en cuanto al Derecho a la Libertad de Prensa, afirman que: “Al existir la concentración, ésta constituye un verdadero atentado contra la libertad de prensa, expresión e información, parcializando su comunicación en dependencia de sus intereses políticos, económicos, financieros, sociales, entre otros, afectando el pluralismo del pensamiento social y el derecho a la información ciudadana”.

En cuanto a la televisión y radio sostienen que deben de estar “al servicio de todos los niveles de gobierno”.  Pero hay algo más que representa una amenaza en las líneas siguientes.

Pese a que soy un fiel crítico de la TV Basura, me parece increíble que se pretenda a través de “los ministerios de Educación y Cultura evaluar los contenidos de la televisión y las radios antes de la difusión”. Esto, señores, es censura inaceptable en democracia, aunque esta sea silvestre. La actual Ley de Radio y Televisión ya contempla el caso y solo falta hacerlo cumplir.

Hay un punto referido al “Ejercicio del periodismo y libertad de prensa”, donde sostienen: “Hablan de su noble misión de garantizar que el pueblo esté bien informado, critican ácidamente a los países socialistas de no practicar este principio vital para mantener la paz social y la libertad del ser humano, cuando en realidad, hacen todo lo contrario”. Aberrante declaración.

En cuanto a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Perú Libre sostienen que fueron “desenmascarados por los presidentes izquierdistas Kirchner y Correa (Revolución Ciudadana), y otros intelectuales, ésta se comporta como una trinchera antisocialista”.

La SIP redactó la famosa Declaración de Chapultepec que Ecuador se negó a firmar y calificó a ese organismo como promotora de la nueva Guerra Fría, “encargada del ataque sistemático-mediático, político, social y económico, para desgastar y así derrotar a los gobiernos progresistas, particularmente de Sudamérica”.

Finalmente, Perú Libre afirma que: “Gran razón tenía Lenin cuando manifestó que la verdadera libertad de prensa en una sociedad solo es posible cuando ésta se libere del yugo del capital. Asimismo, Fidel manifestó: ‘El problema no es que mientan, el problema es cómo nosotros decimos las verdades”.

Acerca de la misión del periodismo en el socialismo, el ideario que invoca a Lenin y Fidel Castro dice: “La verdad en nuestros tiempos navega por mares tempestuosos, donde los medios de divulgación masiva están en manos de los que amenazan la supervivencia humana con sus inmensos recursos económicos, tecnológicos y militares. Correa nos recordaba que cuando llegaron los españoles a América, comenzó la colonización territorial y cultural, pero esto no sería fácil sin la participación de un aliado político, mediático y propagandístico, que en este caso fue, y sigue siendo, la Iglesia católica, mientras destruían nuestras culturas y ejecutaban a los líderes nativos, invocaban la obediencia y el bautizo, ofreciendo salvación en el cielo. En realidad, este es el poder mediático que ahora ha mutado en la SIP. También nos recuerda que la madre de todas las batallas será comunicacional, cuando la derecha, hace una reunión, no tiene convocatoria, pero tiene sus medios de comunicación, el poder más grande en el mundo entero, poderoso instrumento para manipular a las masas, por ello los militantes deben entender que el proceso de comunicación es permanente”.

Está en nosotros en defender la libertad de prensa y que no sea pisoteada por Perú Libre.

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