Medio año de luto

El 6 de setiembre, el Perú cumple medio año agobiado por la pandemia, seis meses desde que se detectó el primero caso en el país. Las cifras oficiales hablan de casi 30 mil muertos y casi setecientos mil infectados, aunque los guarismos reales duplican o hasta triplican esas cantidades; tres millones de personas han perdido sus empleos solo en Lima y miles de negocios, sobre todo los más pequeños, han quebrado. Este es el resumen del dramático presente.

Desde que el Paciente Cero salió a la luz, la estrategia del gobierno, tanto en el plano sanitario como el económico, es la misma; no ha cambiado ni un ápice pese a los consejos de expertos independientes, las demandas de un importante sector de la sociedad y los ejemplos de otros países. La ineptitud y la terquedad se han impuesto.

La crisis no encontró al Perú en mal pie. Hasta marzo, las reservas internacionales bordeaban los 67 mil millones de dólares y la economía tenía cierta solidez con relación a otros países de la región como Argentina o Venezuela. En buena cuenta, el Perú poseía mayores posibilidades que varios de los vecinos y estaba mejor en comparación a la situación precedente de la guerra con Chile del siglo XIX, el capítulo más grave en la historia del Perú republicano. ¿Cuáles son los resultados pese a esa ventaja comparativa? El balance es tristemente negativo.

Según el cálculo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Perú encabeza la lista de países de América Latina con mayor caída del PIB en este 2020. Con un 13%, supera a Argentina (10,5%) y a Brasil (9,2%). Los mejor parados son Paraguay (2,3%), Guatemala (4,1%) y Uruguay (5%).

El gobierno no ha podido controlar la expansión del virus pese a que impuso una de las cuarentenas más largas y rígidas del mundo. Ese es el resultado de una inexplicable estrategia sanitaria basada en pruebas rápidas, impuesta a rajatabla con argumentos mentirosos y falsedades que han costado muchísimas vidas. Las investigaciones posteriores deberán resolver si, además de incapacidad, hubo corrupción

Con el virus sin control, como es el caso del Perú, es obvio que la economía nunca podrá reactivarse en ninguna parte del mundo. Este es una de las principales causas de la recesión que ahora sufren todos los peruanos y que aprieta los estómagos de millones, sobre todo de los más pobres.

Decir que el Perú llegó a esta situación debido al abandono histórico del sistema de salud es una media verdad, un argumento manido que ciertos áulicos palaciegos emplean para justificar y ocultar las incapacidades y las corruptelas en contrataciones a dedo que, dicho sea de paso, tendrán que ser también investigadas.

Con la billetera llena, medio año fue tiempo suficiente para adoptar las medidas más adecuadas que permitieran mitigar la crisis sanitaria. Pero no se hizo nada. ¿Cómo explica, por ejemplo, la inacción del gobierno para montar las plantas de oxígeno en todo el país? ¿Acaso no tuvo tiempo para adoptar en gran escala el modelo que implementó Guayaquil para combatir el virus? ¿Por qué en medio año el Presupuesto General de la República no sufrió modificación alguna para priorizar el dinero y siguió aplicándose en compras y contrataciones sospechosas e innecesarias? Preguntas de ese tipo son incontables.

En el día 170 de la pandemia, el presidente de la República ha salido en televisión nacional por enésima vez para repetir un discurso que ya nadie cree, aunque existan encuestas engañosas y manipuladas que destacan ciertos medios alquilados con publicidad estatal. La perorata de Martín Vizcarra no ha cambiado ni un ápice en seis meses. Excesos de triunfalismo y cero autocríticas. O quiere burlarse del país o padece del Síndrome de Hubris.

El virus que ataca a todos los países del mundo es el mismo. La diferencia en el resultado de la lucha no solo está en la calidad del sistema sanitario, sino en la estrategia con la que se le enfrentó. Basta mirar a otros países de la región para darse cuenta. Aquí, en el Perú, lamentablemente la guerra contra la pandemia se resume solo en una palabra: fracaso.

Esta es la realidad así publiquen cientos de encuestas que digas lo contrario y se contraten a miles de expertos en comunicación que diseñen supuestas campañas tratando de engañar a los peruanos. Tarde o temprano la historia los juzgará.

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