Luz verde para Cateriano

Pedro Cateriano ha recibido luz verde para encabezar un gabinete ministerial. Es una suerte de segundo debut en un cargo delicadísimo y en momentos particularmente graves para el país, sumido en una grave crisis económica y un galopante índice de contaminación COVID-19, provocado por una deficiente estrategia sanitaria.

Con su designación, el presidente Vizcarra ha dado un golpe de timón importante con objetivos más políticos que tienen más que ver con las elecciones del 2021. Por un lado, se podría decir que se trata del pitazo inicial de la campaña presidencial del próximo año, porque, nadie podrá negarlo, el nuevo primer ministro tendrá, quiérase o no, un papel protagónico en ese proceso.

El perfil de Cateriano es más político que el de Vicente Zevallos, hundido en la grisura y en lo anodino. Y es más confrontacional, aunque en las horas siguientes a su juramentación haya intecambiado mensajes, vía Twitter, de saludos y agradecimientos con Keiko Fujimori y otros adversarios políticos.

No se puede dudar que Cateriano tiene experiencia en la arena política y está curtido, como dicen los analistas políticos. Ha sido diputado, viceministro, ministro de Defensa, primer ministro y tuvo en los últimos lustros una permanente presencia mediática; sin embargo, cabe una pregunta: ¿por qué Vizcarra lo eligió?

Una primera respuesta sería que la pandemia se está tornando inmanejable para el gobierno; el fracaso de la estrategia es cada vez más evidente ante los ojos de la mayoría de la población; ni los reiterados discursos alabanciosos pueden ocultar los yerros flagrantes. El gobierno necesitaba voltear las luces de los reflectores hacia otro lado. Cateriano tiene maña y puede ayudarlo en ese objetivo.

(…) se podría decir que se trata del pitazo inicial de la campaña presidencial del próximo año, porque, nadie podrá negarlo, el nuevo primer ministro tendrá, quiérase o no, un papel protagónico en ese proceso.

Por otro lado, Vizcarra ha probado en varias ocasiones que el enfrentamiento político le genera buenos dividendos. Obtuvo enorme respaldo popular cuando disolvió el Congreso anterior y, en cuanta oportunidad requiere, apela a la contienda para recuperar terreno. No son pocos los que han advertido de esta estrategia palaciega.

Sin embargo, como nunca antes, la grave crisis de la pandemia puso en evidencia las falencias gubernamentales; Vizcarra ha quedado como desnudo ante la mayoría de la opinión pública. Urge, entonces, de temas confrontacionales consecutivas, de alguien que trabaje en marcar una agenda diferente al COVID-19, aunque los contagios aumenten por donde sea. Cateriano tiene sobradas condiciones para esa tarea; su curriculum vitae lo respalda.

El gabinete Zevallos estaba quemado hace rato y el gobierno requería de una urgente renovación. Sin embargo, Vizcarra pudo hacerlo mejor. El país necesita ahora concordia, menos enfrentamientos, más unidad; en buena cuenta, requería de primer ministro concertador, que aglutine fuerzas en la lucha contra la pandemia. Sin embargo, las cosas ya están hechas, hay que otorgarle el beneficio de la duda y no queda otra que desearle éxitos a Cateriano, porque si le va mal, al país le irá peor.

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