Los retos del Gabinete Cateriano

La inesperada llegada del COVID-19 en marzo de 2020 obligó al gobierno de Martín Vizcarra a tomar medidas sanitarias y sociales rápidas, en algunos casos acertadas y en otras no tanto, lo cual, como es de suponer, han merecido reconocimientos y críticas de la misma intensidad. Como era previsible, el Gabinete Zevallos quedó visiblemente exhausto y magullado políticamente y su salida era el camino correcto.

Pedro Cateriano, un curtido político con una pertinaz y natural susceptibilidad política, fue designado como primer ministro con el propósito llevar el último tramo de gobierno hasta la transferencia del poder el 28 de julio del 2021. Esperamos que la habitual aspereza y apasionamiento del nuevo premier se revierta en favor del país y de todos los peruanos..

Economía, salud y seguridad son los principales temas pendientes para el Gabinete Cateriano, temas a los que deberá ponerle todas su energía y atención para evitar que la ciudadanía perciba que está en un callejón sin salida. Cateriano tendrá el espacio acortado para la litis política y esperamos que así lo entienda.

Evitar que la pobreza prolifere, tratar de estabilizar la economía y retejer, casi artesanalmente, la ayuda económica a los mas necesitados, es el inmenso peso que aún debe cargar la joven figura de la ministra María Antonieta Alva desde el Ministerio de Economía. Valoramos su optimismo, pero no dejaremos de observarla.

«Economía, salud y seguridad son los principales temas pendientes para el Gabinete Cateriano, temas a los que deberá ponerle todas su energía y atención para evitar que la ciudadanía perciba que está en un callejón sin salida»,

La evidente diferencia numérica entre la versión oficial de fallecidos (13 mil) versus los no contabilizados (42 mil aproximadamente), el precario e insuficiente sistema de salud que está a punto de reventar con cada vez menos camas UCI,  serán, entre otras, las primeras batallas de la correcta ministra Pilar Mazzeti, quien, desde la dirección del Comando COVID-19, ya se venía ejercitando.

Por último, la salud del personal policial, primera línea en la lucha en las calles contra el COVID-19 y el incremento de la criminalidad post cuarentena, son tareas urgentes para el nuevo ministro del Interior Jorge Montoya, que esperamos aprecie con serenidad la cultura organizacional policial y tenga los reflejos suficientes para accionar rápidamente ante la dinámica intensa del sector Interior.

Solo nos queda tener fe en que el nuevo gabinete remará hacia adelante por el bien del país y que enmendará el rumbo del gobierno sobre la base de la verdad y la eficacia sin mirar de reojo ni preocupación el estado de las encuestas. ¡Si se puede!

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