Los primeros cien días

Cuando Franklin D. Roosevelt asumió el poder en 1933 introdujo en el imaginario de la política la gestión de los 100 días de gobierno a lo que alcanzó a llamar «periodo de gracia» que, en su caso, estuvo enfocado a aprobar la mayoría de leyes que le permitieran luchar contra la Gran Depresión en los Estados Unidos.

Joseph Robinette Biden, siguiendo este antecedente histórico, se propuso en sus primeros cien días de gobierno mostrar el signo y el tipo de gobierno que establecería en los cuatro años que tiene por delante. Así lo demuestran múltiples decretos ejecutivos e iniciativas legislativas que están enfocados en tres ejes:  acelerar la distribución de la vacuna para alcanzar el objetivo de administrar la primera dosis a 100 millones de estadounidenses en sus primeros cien días de mandato; llevar al Congreso el paquete de rescate económico por valor de 1,9 billones de dólares que su equipo ha preparado; y su proyecto de ley migratorio que busca proporcionar una vía rápida a la ciudadanía a cerca de 11 millones de personas que viven en Estados Unidos sin permiso legal de residencia.

Muchas de estas iniciativas ejecutivas y legislativas fueron preparadas por los equipos de Biden antes de su asunción al mando, en plena pelea electoral, porque la nueva gestión luego de la era Trump quería mostrar un cambio real.

Es cierto que 100 días son un plazo muy corto para afrontar temas centrales y estratégicos, pero tiene mucho de símbolo y de mostrar el espíritu y el talante que el gobernante imprimirá a su gestión y, de ese modo, comunicar a los electores la capacidad de tomar decisiones, además de tener posturas asertivas para rodearse de los mejores cuadros y recursos humanos en cada sector.

Pero, todas estas acciones y decisiones, deben partir de un plan antelado y de definiciones de personas que acompañaran la gestión.

En el caso del Perú, no es posible exigirle al gobierno de transición y reconstrucción del presidente Francisco Sagasti acciones parecidas en los primero 100 días de gobierno, pero si, mantener la exigencia a lo que él mismo se ha comprometido de manera pública en diversos momentos: “sentar las bases…de cómo cambiar la Constitución…de un proceso de modificaciones y fortalecimiento del proceso de descentralización…para la modernización y el fortalecimiento de la Policía Nacional del Perú…para una acción climática, y avanzar hacia el desarrollo sostenible…para cambios estructurales en la Ciencia…en el diálogo y gestión de conflictos” . La lista es larga.

Es claro por lo que hemos visto en estos 100 días de gobierno, que se encuentra tomado por lo urgente y esta bien que así sea, que éste pueda cumplir con establecer unos lineamientos u hoja de ruta que no son otra cosa que sentar las bases del funcionamiento concertado de la República peruana para los próximos 30 o 40 años.

Sagasti tiene una disculpa. Su mandato deviene de un proceso político azaroso y difícil, por lo que es claro que no tuvo tiempo de tener un plan con el cual enfrentar el corto plazo de su gestión y, al mismo tiempo, no hizo el corte político con la gestión de Vizcarra y de las condiciones en la que había recibido el gobierno.

Los que si han tenido tiempo para elaborar un Plan de Gobierno y establecer por lo tanto las acciones más urgentes que podrían tomar en sus primeros 100 días, son los 19 candidatos presidenciales que competirán el 11 de abril y que han consignado esos planes en el Jurado Nacional de Elecciones.

De ese batallón de 19 candidatos, ocho por lo menos han señalado públicamente lo que harían en los primeros cien días de gobierno. Sin embargo, el gran déficit es que en la mayoría de los casos son solo anuncios de lo que harán en ese tiempo, pero no el cómo o la ruta que establecerían para obtener esos resultados. Dos perlas.

La mayoría de ellos plantean la adquisición de vacunas y vacunar a la mayoría de la población. ¿Cómo será el proceso de negociación para adquirir estas vacunas? ¿Están ya o han tomado contacto con funcionarios de Estados y/o laboratorios que producen vacunas?

Otro gran tema es el de la reactivación económica y un buen grupo lo sustenta en asignar recursos adicionales para que se ejecuten obras públicas, e incluso se llega a plantear que se crea un Ministerio de Obras Públicas o de Infraestructura Pública. ¿Retorno al Ministerio de la Presidencia que tuvo Fujimori y donde se centraba la mayoría de obras públicas del Estado peruano? ¿Un ministerio es la salida para los problemas de absolver las etapas de los proyectos de inversión? ¿El funcionamiento del Estado unitario y descentralizado no tendrá alguna causa que atacar?

Si los candidatos presidenciales quieren nuestros votos debieran decir el cómo serán las acciones de sus primeros 100 días frente a la emergencia sanitaria y la crisis económica que heredaran y hacer sugerencias activas al gobierno actual de cómo enfrentar la crisis. Los ciudadanos debiéramos estar más que atentos a los cómo harán las cosas en sus primeros 100 día y no dejarse envolver por consignas o lugares comunes.

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