La ministra de las poblaciones vulnerables

La ministra de la Mujer ha justificado las contrataciones realizadas por su portafolio en tiempos de pandemia calificando nuestra información como “falsa”. Pero, además, valiéndose de un Twit, asegura que se trata de una campaña montada por los detractores al gobierno en la que calumniosamente involucra a Sucesos, con el objetivo de restar credibilidad a la denuncia.

La información publicada por nuestro portal no obedece a una componenda alguna, corresponde a una investigación periodística absolutamente independiente. Nosotros nunca escribimos una sola línea sobre los mandiles rosados, ni formamos parte de ninguna maniobra parecida.   

Pero, para conocimiento público de la señora Gloria Montenegro, sí informamos sobre las componendas entre PPK y Kenji Fujimori; hablamos del gran negociado de los peajes en la gestión de Susana Villarán; los 36 millones en coimas de Alejandro Toledo; los juicios pendientes de Alan García; escribimos sobre Odebrecht en tiempos de Alberto Fujimori y denunciamos la reactivación de Sendero Luminoso, entre otros temas de los que nadie hablaba. Eso somos, nunca nos confunda. 

Sorprende que, lejos de mostrar propósito de enmienda, la señora Gloria Montenegro calumnie a Sucesos y pretenda justificar contratos absolutamente inapropiados en tiempo de grave crisis para el país, una crisis que exige austeridad y la reorientación del presupuesto público hacia asuntos urgentes, cosa que en los ministerios parecen no darse cuenta y siguen dilapidando como si nada pasara.

Allí están los gastos absurdos en la propia Presidencia del Consejo de Ministros sobre bailoterapias, gimnasias laborales y compra de uniformes durante los meses de marzo y abril, cuando los primeros casos de COVID-19 ya conmocionaban a los peruanos. Qué falta de criterio, qué falta de sentido común, qué falta de visión y una cadena larga de falencias en las autoridades. 

Desde la burocracia han surgido otras justificaciones erróneas, por no decir ridículas, acerca de las contrataciones ministeriales. “Los presupuestos se hacen con meses de antelación y deben cumplirse”, dicen. Quienes defienden esta tesis parecen ignorar lo que el propio presidente de la República ha dicho: el Perú afronta una de las más graves crisis de su historia, comparable solo con la que dejó la Guerra con Chile. ¿Se habrán dado cuenta? 

Los supuestos bajo los cuales se diseñó el Presupuesto General de la República del 2020 fueron de tiempos normales. Esa normalidad ya no existe. Esos supuestos han quedado desfasados, no sirven, son cosa del pasado. Ahora se requiere un urgente replanteo del gasto público destinados a paliar lo principal. Nada de bailoterapias, ni oficinas repletas de “expertos en comunicación”.  

Señora Montenegro, estamos en emergencia nacional, miles de personas han perdido sus empleos y salen a las calles desesperados por conseguir algo para el sustento diario. Otros, a pocos kilómetros de la sede central del ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, se mueren de frio y de hambre y cuelgan vídeos clamando ayuda. Sin embargo, usted parece no darse cuenta de que muy cerquita a su cómodo despacho existen enormes bolsones de gente que necesitan comer. Y esto no es anécdota.

Vea usted este vídeo, señora ministra, es de “Ticlio Chico”, en Villa María del Triunfo, al sur de Lima: (https://www.sucesos.pe/nota/705-video-ticlio-chico-muere-frio-hambre). Allí sobreviven cientos de familias de extrema pobreza. Esta es la verdadera población vulnerable a la que usted debería defender y no calumniar para ocultar los excesos de su cartera.

Por su lado, el gobierno y el Congreso de la República deberían disponer una reestructuración presupuestal en todos los niveles. La caja fiscal no está para financiar gastos superfluos, sobre todo en esta época en la que, con seguridad, la recaudación tributaria caerá al nivel del suelo. Hoy la plata debe ser empleada en lo realmente urgente.  
 

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