El virus de la estupidez

Lo ocurrido con el exfutbolista Nolberto Solano refleja el grado de estupidez de ciertos sectores de la sociedad peruana. No solo violentó el toque de queda establecido por el gobierno, sino que pretendió justificarse con argumentos que lindan con la ignorancia supina y la soberbia de quien se cree por encima de las leyes. Lamentablemente, no es un caso aislado en estos tiempos del coronavirus.
A la gente se le conoce en los momentos difíciles, dice el dicho. Y estos días de amenaza pandémica han puesto en evidencia a un sinnúmero de sujetos a los que el bien colectivo les importa un rábano y menos el respeto a las normas establecidas por las autoridades para frenar el Covid-19. La solidaridad es letra muerta para ellos, pues exhiben un atroz individualismo que, incluso, podría acarrear consecuencias funestas a sus propios familiares.
El caso Solano es solo un botón de muestra de una sociedad carente de valores y afligida por diversos factores como la corrupción endémica. Allí está la conductora de televisión que usa sus influencias para escamotear el toque de queda, el actor con aires de matón que funge de atleta violando la orden de inamovilidad, el jovenzuelo de Punta Hermosa que corre olas creyendo que es inmune o los cientos de personas que salen a las calles sin razón alguna, zurrándose en las fuerzas del orden. La enorme cifra de detenidos es reveladora.
Es innegable que el Perú es un país complejo y, en situaciones extremas como el Estado de Emergencia, las reacciones pueden ser inusitadas. Como dice el periodista Pedro Ortiz Bisso, las complejidades del país hacen que quedarse en casa para muchos de escasos recursos, sea una difícil alternativa. Sin embargo, eso no justifica que otros, con mayores recursos económicos, se nieguen a hacerlo porque, simplemente, no les da la gana. Una reciente encuesta dada a conocer por el presidente Vizcarra revela una cifra alarmante: un 8 % de los peruanos admite no respetar la cuarentena.
Pero más allá de estas irresponsabilidades y desatinos, en los últimos dos días, dos efectivos de la Policía Nacional han sido agredidos de gravedad en el norte del país por energúmenos que violaban las horas de inmovilidad con todo desparpajo. ¿Cómo explicar tamaña reacción? Tarea para un equipo multidisciplinario.
Cierto es que el coronavirus amenaza, pero hay otro virus que circula hace muchísimos años en todos los estratos sociales: el virus de la estupidez. 
 

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