Cartones de babel

El caso “vacunagate” ha causado la caída de telón de la patética obra hipócrita que nos gobierna por años. La corrupción se parapetó tras las oscuras sombras de presidentes miserables como Toledo, Humala, Vizcarra y otros. Su fingida decencia ya no la es más, sus sonrisas congeladas quedarán para siempre esculpidas en bosta.

La indignación ciudadana contra las élites académicas, políticas, económicas, eclesiásticas y gubernamentales que se aprovecharon de su cargo para sacarles la vuelta y ponerse delante de la fila de 30 millones de peruanos, se debería expresar en el repudio electoral sin importar a qué grupo político o corriente ideológica pertenece el facineroso con maestría, doctorado o PHD.

Estos sujetos con “cartones” de papel sin valor alguno, contribuyeron a la corrupción al desorden, la incomprensión, la proliferación de “relatos” diferentes sobre la verdad, la decencia, la integridad, la lealtad, la humildad y la entrega al ciudadano.

En la lucha contra la pandemia, es tarea urgente reinventar la denominación “primera línea de lucha contra el COVID 19” para dejar en claro a los que se quedaron con los crespos hechos y que pensaron que aún tenían opción de poner sus sucias y arrogantes manos en los asientos delanteros para vacunarse.

Hoy,se debe reiterar que ellos, la primera línea, está conformado por el personal de salud, el intensivista que batalla todos los días contra el virus en una camilla y cuerpo a cuerpo con el contagiado.

También por el policía que combate en las calles a los malhumorados e indisciplinados ciudadanos que han decidido llevar el contagio (aun sin saberlo), en muchos casos para sobrevivir económicamente u otros, por el simple hecho de tener una actitud contraria con todo lo que pasa.

Las estrategias gubernamentales deben apoyar a la primera línea con gestos contundentes y definitivos, resolviendo los problemas de los centros de salud a nivel nacional, Y por parte de la Policía el sinceramiento del personal de calle con un control estricto por parte de la Inspectoría de la dicha institución.

A los ciudadanos solo pedirles paciencia y a las autoridades celeridad, porque, como aquel dicho “que no hay mal que por bien no venga”, esperamos que este penoso episodio, una vez más nos deje una lección aprendida.

Creemos también que el papel ciudadano en las próximas elecciones debe tener una dosis de reflexión profunda y sincera. Creemos que la herramienta estratégica para ir arreglando el país, está en el voto informado de los ciudadanos y que no permitamos que entren al gobierno quienes ya nos han demostrado una alta incapacidad, hipocresía y elitismo arrogantes, contrarios a los más altos intereses de los ciudadanos. Exitos!.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD