Nov 24, 2018

“Hay crisis de credibilidad y confianza”

Hace más de un año Enrique Bernales conversó con Sucesos. Hoy que acaba de fallecer repasamos sus opiniones. La lucidez de su lectura política se hace evidente.

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“Hay crisis de credibilidad y confianza”

Enrique Bernales Ballesteros estuvo siempre ligado al tema de derechos humanos y a los estudios constitucionales y llegó a ocupar el cargo de Relator especial para el mercenarismo de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde trabajó durante 17 años.

En el 2007 fue designado miembro de la Comisión Consultiva ad hoc del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú para el Conflicto de delimitación marítima entre Chile y el Perú, y podríamos llenar toda la página con sus logros académicos y profesionales, pero lo que realmente nos lleva a conversar con el político izquierdista es su amplia visión de la realidad nacional.

¿Qué siente cuándo al llegar la noche enciende su televisor para ver las noticias con las intervenciones de los actuales congresistas?

Debe de ser un mecanismo de defensa…me duermo (risas). A veces veo que congresistas, analistas políticos, periodistas, lanzan opiniones sin haberse tomado la molestia de leer la Constitución y entonces dicen cualquier cosa. Los principios de la legalidad constitucional quedan más pisoteados que los evangelios por los suelos. Me da mucha pena porque si eso es lo que llega a la gente que está en sus hogares, entonces, ¿qué pueden pensar de la política?

¿El pueblo está desencantado del Congreso?

Es una profunda decepción, pero en términos generales los congresistas no asumen con seriedad y con un alto sentido de responsabilidad y conocimiento lo que es la representación.

Esto es lo que más rápidamente hace crisis, porque si la gente vota para que los representen bien y después ves espectáculos deplorables, entonces lo primero que sucede es que se descree. Se produce una ruptura y eso se llama crisis de la representación política por falta de credibilidad.

Algo desalentador su comentario, pero es lo que nos ha tocado vivir…

Estamos yendo rápidamente de una crisis de credibilidad a una crisis de confianza, que es aún más grave. La crisis de confianza se manifiesta cuando no solamente no se cree en el político, sino que se le teme. A consecuencia de esto, se empieza a pensar que los políticos son mentirosos, que son ladrones, que están por intereses propios y un largo etcétera.

¿Cree que esta sea la razón por la que los peruanos prefieran la “mano dura”?

Ese es el problema. Cuando no hay una educación en valores, porque cuando uno tiene educación en valores no tiene que pensar en la “mano dura”, sino en lo que uno hace para que el Gobierno mejore. La participación es una de las grandes necesidades del desarrollo político de un país. La solución no es la mano dura, sino que la gente asuma su responsabilidad ciudadana.

Y esto parte de una buena educación que, lamentablemente, no tenemos…

Sí, pero también parte del trabajo de instituciones donde están los partidos políticos, las universidades, las parroquias, los clubes de barrio, las asociaciones de arte… Hay tantas formas de asociarse y todo contribuye. Toda participación que se genera en el ejercicio del derecho es buena.

Pero hay que ser conscientes, el papel de la prensa no es el más óptimo…

Es que en una sociedad que está en crisis, por lo general la crisis asume una situación de globalidad. No se puede pretender una prensa sana en un país que está enfermo, eso es un absurdo. Si todos estamos enfermos, la prensa también está enferma y no lo digo con un sentido de escepticismo, sino con un sentido de realismo para que podamos reaccionar.

Realismo trágico …

Sí, pero también realismo verdadero, sin engaños y en donde la experiencia de lo vivido demuestra que también de estas situaciones se puede salir.

¿Y por dónde va la salida?

La educación con la recuperación de los valores familiares, los padres tienen que enseñar muchas cosas a sus hijos. A mí, mis padres me enseñaron a hablar, a gozar del arte, a leer, a tener fe, a portarme bien, a ser una buena persona. Lo que los padres te dan es muchísimo más valioso que lo que te da una escuela. La escuela es el complemento de la familia. No se puede decir alegremente que “de mis hijos se encargue el colegio”. Eso es flojera familiar y el resultado es el daño que se hace a los hijos.

Después de tantos años inmerso en la política, ¿dónde se ubica ahora?

Sigo siendo básicamente un hombre de izquierda, pero no me siento representado por esta izquierda. La izquierda en la que participé siempre buscó un nivel de integración entre lo político y lo popular, en un sentido real creativo. Eso fue Barrantes y, después de él, vino la improvisación, el oportunismo, el divisionismo, el creer que con la ideología –y mientras más radical seas– puedes resolver los problemas. Eso es una absoluta equivocación.

¿Cuál es la fórmula para la democracia perfecta?

Una democracia necesita de izquierda, de centro y de derecha, donde todas las organizaciones tengan un sentido de responsabilidad, sin usar la política como refugio ideológico, sino como punto de partida programático, a partir del cual se van encontrando los consensos que permiten que la gestión pública sea sana, eficaz, mejorable en el tiempo. En eso radica la gobernabilidad. Pero pensar que la gobernabilidad se puede hacer con una sola ideología, con un solo partido, eso es una tontería mayúscula.

Lamentablemente, es lo que hoy plantean los partidos políticos…

Porque prima el egoísmo partidario sobre la representación. De malos partidos, malos candidatos; de malos candidatos, malos presidentes. Uno genera lo otro. Los milagros existen, pero para eso está la iglesia, en palacio de Gobierno no hay milagros.

¿Y qué hacemos con la improvisación que sigue reinando?

Basta de improvisación, hay que trabajar más en perspectiva. Hay que estar más en contacto. El que está en la izquierda no es enemigo del que está en la derecha ni viceversa, son dos simples maneras de ver realidad que inevitablemente tienen que confluir.

Por ejemplo…

Sería espléndido que el Perú conquiste por infraestructura su territorio. El atraso que tenemos en infraestructura es atroz, por esta razón es que estamos sumidos en el atraso. Tenemos mercados cerrados por falta de puertos, aeropuertos y carreteras.

Pero antes de pensar en eso, primero hay que acabar con la violencia. ¿Es viable un acuerdo de paz con los remanentes de Sendero Luminoso?

Partamos del hecho de que la paz siempre es viable, pero la paz no debe confundirse con debilidad ni con el hecho de carecer de sistemas eficientes de seguridad y persecución del delito. Lo que está sucediendo en el Vraem no podemos decir que solo es responsabilidad del narcoterrorismo, sino también por falta de políticas más eficientes de nuestro sistema de seguridad.

Hacer la paz es difícil, pero más aún es mantenerla…

Hay que entender que la paz nace de la justicia y del trabajo colectivo. ¿Qué se puede esperar de un país que está permanentemente con conflictos sociales, con enfrentamientos, con muertos en el recodo del camino? Allí no hay progreso. La muerte no genera progreso, es la vida bien vivida la que genera progreso.

Foto: ANDINA


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