Oct 06, 2017

La terminal de una saharaui

La embajadora de Saharaui fue reembarcada la semana pasada a España. El incidente generó un confuso conflicto político-diplomático.

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La terminal de una saharaui

El pasado 9 de setiembre, Jadiyetu El Mohtar Sidahmed, embajadora de Saharaui, se acercó a la ventanilla de Migraciones en el aeropuerto internacional Jorge Chávez para solicitar su sello de ingreso al Perú, pero se llevó una inesperada noticia: no podía entrar y quedó retenida. La noticia se extendió con rapidez y llegó hasta el ámbito político peruano generando denuncias y controversias. ¿Qué estaba pasando?

No era la primera vez que la diplomática llegaba a territorio peruano. Solo veinte días antes abandonó el país, pero, según las autoridades de Migraciones, había realizado diversas actividades de carácter político “atribuyéndose la condición de Embajadora de la República Árabe Saharaui Democrática, con la que el Perú no tiene relaciones diplomáticas desde 1996”.

La versión oficial fue que ella, en su anterior visita, desarrolló “una conducta que vulnera las condiciones establecidas en la Ley y Reglamento de Migraciones para la calidad migratoria de turista”.

Por otro lado, la propia diplomática acusó a varios congresistas de Fuerza Popular de haber exigido a las autoridades de Migraciones que impidan su ingreso porque tiene afinidad con Marruecos, país con el que Sahara Occidental libra un conflicto territorial.

La congresista Marisa Glave salió en defensa de la saharaui. “Esta mujer valiente únicamente quiere que su pueblo pueda ejercer su derecho a la autodeterminación y busca nuestra solidaridad”, aseveró.


Mirada al pasado

En 1894, Sahara Occidental fue colonizado y pasó a ser considerado como el Sahara Español. Pasaron 60 años bajo dominación española y solo con la caída de Francisco Franco el territorio cambió de administración. Fue entregado a Marruecos y Mauritania en 1974. Así se dio inicio al conflicto de los grupos saharaui contra el dominio marroquí.

Después de constantes luchas armadas, el estado de Marruecos, bajo el reinado del rey Hassan II, cambió su estrategia y empezó la construcción de un muro en el desierto de más de 2,700 kilómetros, sembrado de minas personales, impidiendo así el posible retorno de los saharauis a su tierra natal.

 

Escribe: Steven López

< Texto completo en la edición impresa >

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