Ago 07, 2017

“Se viene algo oscuro para la justicia”

Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura rechaza frontalmente proyecto de ley que modifica la designación de miembros en su organismo. Advierte injerencia política y anuncia que luchará por defender la institucionalidad.

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“Se viene algo oscuro para la justicia”

La mañana del 29 de julio, el doctor Guido Águila, presidente del Consejo Nacional de la Magistratura, se levantó muy temprano porque tenía una cita importante en el Congreso de la República. Tenía un asiento en el hemiciclo donde el presidente Pedro Pablo Kuczynski daría su acostumbrado mensaje a la nación. Hasta ese momento, nada hacía suponer la desagradable sorpresa que el mandatario le tenía preparada. 

La ceremonia fluía con cierta normalidad hasta que, cual entrenado mago de circo ruso, PPK sacó el as oculto bajo su manga: un proyecto de ley para modificar los artículos 155° y 156° de la Constitución Política del Estado.

“Hubiera sido mejor no asistir”, comenta ahora Águila. Para él queda claro que este pedido promoverá la injerencia política en el CNM, un órgano que debe de mantener su absoluta independencia.

 

¿Cómo se sintió en ese momento? 

Me produjo dos sensaciones. La primera fue de una total incoherencia entre lo que decía el presidente y lo que estaba haciendo. Empezó su discurso señalando que el Poder Ejecutivo no había tenido interferencia en el Poder Judicial en este primer año de gobierno y minutos después presenta un proyecto que busca interferir el poder político en el sistema de justicia. La segunda fue la de una falta de lógica al manifestar su intención de diálogo cuando este proyecto jamás se consultó con las instituciones del sistema de justicia.

¿Qué es lo que se tenía planeado?

Habíamos quedado que cualquier reforma se iba a hacer en interno, partiendo de un proyecto de reforma presentado por el CNM en coordinación con el Ministerio de Justicia y el Acuerdo Nacional por la Justicia.

¿Es legítimo el pedido presidencial?

Este proyecto de ley es un absurdo que nace viciado por varias razones. Mi primera observación es que cuando hablamos de una reforma constitucional no se puede hacer cualquier cosa. La reforma constitucional tiene sus límites y no pueden hacerse cambios que vayan contra el núcleo duro de la Constitución, contra su estructura. Tampoco se puede pedir que un órgano constitucional, autónomo, totalmente alejado del poder político, reduzca a cinco el número de integrantes, de los cuales dos representen al poder político. Eso es inconstitucional.

Escribe: Pilar Pérez

< Texto completo en la edición impresa >
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