Mar 13, 2017

El Puente de Piedra y la primera adenda

La construcción del Puente de Piedra, conocido como Puente Trujillo, implicó, durante 61 años, proyectos apresurados, obras deficientes, sobrecostos y agregados que bien podrían equipararse a las malas licitaciones, sobrevaluaciones y adendas de la actualidad.

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El Puente de Piedra y la primera adenda

La historia de la primera obra pública, hecha hace más de cuatrocientos años en la Ciudad de los Reyes para el servicio de la población de la antigua comarca del Rímac, guarda la simiente de la improvisación, de las anomalías y el fárrago que caracterizaron siempre las construcciones en el Perú.

Fue en 1549, catorce años después de la fundación española, que el cabildo de Lima vio la necesidad de construir un puente sobre el río Rímac, para permitir el tránsito seguro entre las poblaciones asentadas en uno y otro lado. 

El 26 de marzo, el maestro de cantería y geometría, Jerónimo Delgado, que tenía el cargo de maestro mayor de obras de la ciudad, presentó una traza de la obra y las condiciones para realizarla. El Cabildo, en sesión del 9 de abril, con la presencia del alcalde de los carpinteros, Gonzalo de Luna, los albañiles Diego de Torres y Francisco Jiménez, y el cantero Alonso Beltrán, acordó hacerla de cantería.

En lo que parecía ser la primera licitación pública con nombre propio, el 24 de mayo, la obra se remató en 12 mil pesos, a favor del maestro Delgado.

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Escribe: Enrique Velásquez

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