Ago 06, 2017

Lecciones de la huelga magisterial

La Columna de David Montoya

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El 27 de julio del 2016, el presidente electo Pedro Pablo Kuczynski (PPK), en una entrevista con Juan Carlos Tafur, prometió: “…en un año (julio 2017) subiré el sueldo de los maestros de 1400 a 2000 soles”. El Ministerio de Educación (Minedu) creyó que bastaba con explicar que ese incremento no era posible en un año, pero sí, de todas maneras, en abril o mayo del 2018. La realidad es diferente.

Primera lección

No hay que minimizar ninguna manifestación, conflicto social o medida de fuerza por más pequeño que parezca a la vista. Eso fue exactamente lo que ocurrió cuando el SUTE Cusco anunció una huelga indefinida a partir del 15 de junio la cual sería acatada por 12 regiones del país. En el Minedu los reflectores no priorizaron esta medida de fuerza que hoy se desbordó.

La plataforma de los SUTE regionales, como toda demanda sindical, plantea lo máximo. Exige sueldos equivalentes a 4000 soles y con eso logra movilizar a más de 20 000 docentes en el Cusco, pero el fondo político de estos dirigentes vinculados a Conare y Movadef, en algunos casos, es alcanzar una interlocución propia con el Minedu, fuera de los acuerdos que el sector alcance con el Sindicato oficial, además de oponerse a la reforma magisterial.

Cuando los maestros del Cusco empiezan a tomar acciones más agresivas, recién obtienen la atención del Minedu. Las autoridades los dejaron actuar los primeros quince días, sin abrir ningún espacio de diálogo. Luego, el viceministro de Gestión Pedagógica Jack Zilberman y el secretario general del Minedu viajaron al Cusco y asumieron que resolverían el conflicto rápidamente, pero no lograron que depongan la medida de fuerza y, por el contrario, exacerbaron los ánimos. Esa sería una de las últimas acciones públicas de este viceministro. Una segunda delegación del Minedu encabezada por la jefa del gabinete de asesores tuvo el mismo resultado.

Luego, ha viajado de manera regular la viceministra Liliana Miranda que estuvo a punto de lograr que se levantara la medida de fuerza, pero a veces la rigidez atenta contra la solución de los conflictos. Los maestros proponen regresar a los colegios sin levantar la medida de fuerza (huelga blanca) y el Minedu plantea levantamiento total o nada. Allí se rompió el diálogo. De haberse aceptado la huelga blanca, estaríamos en otra situación. Sin embargo, se prefirió el todo o nada.

Segunda lección 

La gestión pública y la negociación de los conflictos sociales no debe asumirse solo como reivindicativa o puramente económica, sino que en la esencia de la gestión pública se encuentra la gestión política para la resolución de los problemas públicos.

Sobre esta huelga, PPK ha señalado que “tiene una motivación política más que pedagógica”. Totalmente cierto, hay una motivación política, por eso mismo la respuesta no solo puede ser económica o tecnocrática. A estas alturas, lo principal para obtener una solución es buscar una salida institucional-política a estos sindicatos regionales del SUTE. ¿Pueden ser capítulos o secciones regionales sindicales con cierta autonomía? Tal vez, pero no se puede generalizar que todos los maestros son del Movadef, sino que debe haber otros colores e intereses.

Una muestra clara de la motivación política de esta huelga es que también están promoviendo la desafiliación de la Derrama Magisterial, entidad controlada por Patria Roja. Si esto prospera, el camino para un cambio institucional en cuanto a la relación institucional sindical con el Minedu, está más que cantado.

Por supuesto, es menos complejo para el Minedu negociar un solo pliego con el Sutep (el oficial). No obstante, estas huelgas están demostrando que el centralismo sindical que el Sutep debería tener, se ha roto o no corresponde con estas doce regiones donde hay una huelga sin solución porque el Poder Ejecutivo (PCM y Minedu) pide que se levante la huelga para restablecer el diálogo. ¿No hay un punto intermedio?

No es cierto acaso que el actual Sutep se erigió como el único sindicato nacional reconocido en los 70, 80 y 90 a partir de las huelgas nacionales (en costa, sierra y selva) y las huelgas de hambre y el apoyo de la población. Algo parecido ha pasado con el SUTE Cusco. El Poder Ejecutivo promueve una Gran Marcha por la Paz el Patrimonio y el Turismo, pero no hay una crítica directa a la huelga magisterial. A su vez, los padres de familia marcharon apoyando las demandas de los profesores y se convierten en una masa crítica a favor. Por el momento.

Tercera Lección

Parece un lugar común, pero el tratamiento de la huelga del SUTE regional o Conare demuestra una vez más falta de pericia política que no acierta con el diagnóstico inicial, asume que la solución es solo reivindicativa, y asistimos a un escenario de conflicto sin solución y punto muerto. La Defensoría del Pueblo debería tomar un papel más protagónico y por lo menos tratar de acercar posiciones y empezar a buscar salidas.

 

(…) el tratamiento de la huelga del SUTE regional o Conare demuestra una vez más falta de pericia política que no acierta con el diagnóstico inicial, asume que la solución es solo reivindicativa (…).