Jul 10, 2017

PPK y Keiko: ¿diálogo con resultados?

La Columna de David Montoya

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En el artículo anterior de esta columna, le reclamábamos al presidente de la República que ponga en evidencia a la presidenta de Fuerza Popular por su renuencia a establecer acuerdos, y que formalmente convoque una reunión con Keiko Fujimori para que la opinión pública observe su interés en resolver problemas nacionales.

Sea porque su hermano le está robando protagonismo o porque quiere hacer ejercicio de su poder, Keiko Fujimori tomó la iniciativa y le remitió una carta a Pedro Pablo Kuczynski (PPK) en la que le plantea una reunión de agenda abierta: “…abordemos temas medulares como la reconstrucción y la lucha contra la corrupción”.

Si bien los congresistas oficialistas señalan que no es importante quién convoca, sino que se produzca la reunión, la propuesta de FP visibiliza, una vez más, ausencia de estrategia política en el lado gubernamental. Sin embargo, la respuesta de PPK, al término de la distancia como dirían los militares, denota disposición y urgencia para este diálogo nacional.

Un punto positivo es que en su carta, Keiko Fujimori, reconoce (no le queda otra) de manera pública como presidente de la República a PPK. Cosa que no se había producido de manera directa y abierta. No obstante, plantea contar con un facilitador de la conversación: Luis Bedoya Reyes. Esto demuestra que Keiko no confía plenamente en PPK, porque es consciente de sus limitaciones académicas y de su experiencia política.

PPK en su carta de respuesta no ha cerrado la posibilidad de que Bedoya participe: “Creo necesario iniciar este diálogo sin mediación alguna”. E incluso señala que los temas tratados los llevaría al Acuerdo Nacional donde están las fuerzas políticas ya que es el espacio donde se discuten los grandes temas nacionales. Sin embargo, podrían ser en un segundo o tercer momento. 

La reunión de estos dos personajes, donde la desconfianza está a flor de piel, sí es necesario contar con un facilitador o testigo, o con un testimonio de lo que allí ocurra. Por ello, la reunión debería acabar con una declaración conjunta firmada por ambos, que dé cuenta de los temas concordados y el procedimiento que se tomará con cada uno de ellos. Dejarlo todo a la declaración oral y pública podría dar lugar a la interpretación interesada.

La carta de respuesta de PPK deja entrever que este es el inicio de reuniones, pero rápidamente señala que los temas tratados pasarían al Acuerdo Nacional. No obstante, las posibilidades de que el diálogo tenga resultados está directamente relacionado con lo que cada uno quiere sacar a su favor. 

En un diálogo de esta naturaleza, PPK busca obtener tranquilidad y gobernabilidad para su gestión de parte de Fuerza Popular en el Parlamento y Keiko con este gesto político quiere demostrar que tiene liderazgo, que le preocupa la situación del país y quiere apoyar a la gobernabilidad, pero dejando en claro que ellos no son los que gobiernan. 

Al país le interesa que este diálogo alcance resultados en lo inmediato, pero también en los cuatro años que resta del gobierno. Porque ya sabemos que diálogo sin resultados solo es diálogo de buenos propósitos e intenciones, pero nada más. Tiene que haber un efecto práctico para que el instrumento del diálogo no se desgaste, como suele ocurrir en las mesas que gestionan conflictos sociales.

PPK y Keiko deberían tener en cuenta las palabras de Adolfo Suárez cuando la Universidad Politécnica de Valencia le otorgó el honoris causa en octubre de 1998: “El diálogo es, sin duda, el instrumento válido para todo acuerdo, pero en él hay una regla de oro que no se puede conculcar: no se debe pedir ni se puede ofrecer lo que no se puede entregar porque, en esa entrega, se juega la propia existencia de los interlocutores”.  Válido también para la gestión de los conflictos sociales.

La primera conversación (con la esperanza de que haya otras) no podrá soslayar el tema coyuntural del nuevo contralor. El Gobierno debe proponer candidatos mediante Resolución Suprema al Congreso de la República para que éste ratifique o deseche la propuesta.

No hay forma de nombrar al contralor sin acuerdo previo por lo que el diálogo PPK-Keiko debe señalar el procedimiento y las personas que serán voceros oficiales para procesar los temas conversados y buscar alcanzar acuerdos con los nombres propuestos y que en el último semestre del 2017 sea posible designar a este alto funcionario.

Otros temas urgentes que la reunión debería abordar están relacionados con alcanzar propuestas mínimas que puedan mejorar el funcionamiento de la justicia en el país (un mal nacional), la reforma electoral que debe ser aprobada antes de la convocatoria a las elecciones regionales y municipales, y formas más expeditivas que mejoren la gestión pública y la presencia del Estado unitario y descentralizado.

La reunión de PPK y Keiko es una puerta que se abre, y hay que transitarla las veces que sean necesarias para ordenar las prioridades de la política en el país. Eso no quita que FP deje de ser oposición, pero por lo menos debiera atemperar el único camino que hasta ahora conoce que es la obstrucción del Gobierno. 

 

(…) la reunión debería acabar con una declaración conjunta firmada por ambos, que dé cuenta de los temas concordados y el procedimiento que se tomará con cada uno de ellos (…).