Abr 18, 2017

La captura del poder local

La columna de David

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Acabo de estar en Huaraz en un proceso de diálogo entre una importante minera canadiense el gobierno local y comunidades y centros poblados. Aquí el alcalde, mostrando su mirada de corto plazo, más que pedir contribución de esta empresa extractiva para que palanquee políticas para alcanzar el desarrollo, quiere contribución hoy y ahora para lo que sus 17 comunidades digan lo que necesiten. No importa que sea una falsa necesidad o que se confunda atacar las consecuencias y no la causa del problema, y cuando está empresa que se encuentra en etapa de cierre salga del territorio las obras que se hicieron al final no serán sustentables. “Eso es lo que quiere la gente”, dice el alcalde.

Estos días, también hemos sido testigos como el Ministerio Público ha solicitado 18 meses de prisión preventiva para el gobernador del Callao, Félix Moreno, por un presunto pago de coimas de la constructora brasileña Odebrecht en el proyecto Costa Verde del Callao que asciende a 4 millones de dólares. El caso de Moreno podría ser una caja de pandora que empieza a debelarse y que vincularía con el movimiento político que maneja, políticamente, la provincia constitucional del Callao.

En el mismo sentido el alcalde Chilca, Richard Ramos es detenido por el presunto delito de tráfico de terrenos y usurpación agravada. Podríamos seguir nombrando alcaldes en problemas parecidos, lamentablemente hay una lista numerosa por motivos parecidos.

Junto con estos casos, también es notorio que los alcaldes en general, y los alcaldes del Callao en particular y el Gobernador Regional de la provincia constitucional tiene una fórmula para mantenerse en el poder de manera consecutiva. El decano de las reelecciones en Lima es el alcalde distrital de Chorrillos Augusto Miyashiro con más de 16 años a cuestas en el cargo.

La fórmula es muy conocida clientelaje mediante el reparto de regalos dinero, o colocación de puestos de trabajo en el gobierno local y comunicación de todo orden de cosas, mostrando lo preocupado y la “solución inmediata” que la autoridad está resolviendo. Son “hacedores” como el alcalde de Lima Luis Castañeda, no les gusta hablar sino hacer porque “eso es lo que espera la gente”. No importa que después el puente se caiga o se desplome. Lo importante es la inauguración de la obra física o la infraestructura.

El Congreso de la República el 2015 intentó poner freno a esta captura del poder local y modificó la Constitución para prohibir la reelección de alcaldes y de gobernadores, pero lo que sí está permitido es que alcaldes y gobernadores postulen en cargos parecidos en otras circunscripciones electorales. Esta es una medida que ataca el efecto del problema y no la causa. Hoy, el fujimorismo, por puro cálculo político busca permitir la reelección de alcaldes y gobernadores regionales.

Los gobiernos locales y los gobiernos regionales tienen autonomía política, administrativa y económica en sus territorios, pero para promover el desarrollo sostenible de sus pueblos, lo que quiere decir es que los recursos escasos se deben dirigir a establecer y aprobar políticas que permitan alcanzar una vida digna de sus ciudadanos. Y como están más cerca, territorialmente hablando, de los ciudadanos, que el gobierno nacional, se supone que sus políticas son más certeras y más adecuadas en lo educativo, en lo ambiental, en lo social, etc.

Nada de eso ocurrido en estos gobiernos subnacionales, salvo honrosas excepciones, la mayoría de los alcaldes cree o propone que sus problemas de gestión se resuelven con tener más plata para poder hacer mayores obras de infraestructura. Es decir más cemento y ladrillo, y donde el incentivo de algunas autoridades es poder tener acceso a los beneficios que se pueden obtener para “facilitar” en dar la buena pro de obras o negocios.

El Foro Económico Mundial (WEF), el 2015 estimaba que la corrupción encarece en 10% el costo de hacer negocios, y en hasta 25% el costo de celebrar contratos en los países en desarrollo.

Más allá de estar a favor de la reelección o no reelección de autoridades subnacionales, se tiene que atacar el fondo del problema, y este es que la mayoría de estas autoridades no hacen gestión del territorio, no toman en cuentan sus propios planes de desarrollo concertado que han aprobado o gestado de manera participativa, y sólo se concentran en lo más efectista piden más plata al gobierno nacional (MEF) o a las empresas mineras o de gas que pueden tener en su zona para poder hacer obra física que muestre el “esfuerzo” y su capacidad de acción.

Este es un elemento central que amerita un cambio político institucional que es una tarea del Congreso y del gobierno nacional. ¿Qué hacer para que las autoridades subnacionales realicen gestión pública a partir del territorio que les tocó gobernar, y para el cuál postularon con diversas promesas?